Experiencias de una madre primeriza

Durante todo el proceso de nervios, culpa y ansias por la que pasé cuando me vi obligada a contarles a mis papás que estaba embarazada, hubo una idea que se apropió de mis pensamientos y en la que no dejaba de pensar y era la siguiente:

Si no estás lista para ser mamá entonces por qué estaba lista para tener relaciones. 

Eso era un mazo en mi cabeza, una idea en la que pensaba varias veces al día y era un reclamo a mi misma y a mi falta de responsabilidad.

Hay algo de estar embarazada que solo recordarlo me da una sensación extraña y me refiero a todos los cambios que sufrí física como psicológicamente. Para iniciar subí como 50 libras, hay muchas partes de mi cuerpo que tienen estrías. Mis pechos se desgarraron completamente, porque después de no tener mucho por delante, pasé a ser talla 36-B, por ser una madre «lechera».

Lo cual en el momento me dejó un sabor dulce -amargo de boca, porque en realidad yo quería tener mi par de senos operados y al verme en el espejo me decía a mi misma: «Wow, que hermosas». Pero lo conseguí solo quedando solo embarazada. Lo malo es que al nacer mi niña no le gustaba tomar pecho, por eso tenía que sacarme la leche y eso me fue dañando los pecho, me quedaron completamente rayados.

Lo que hasta el momento ha acarreado serios problemas de seguridad en mi.

Ante todo esto que pasé tengo que confesarles que yo estaba segura de que no quería ser mamá, no quería lidiar con eso. En ningún momento pedí o deseaba ser madre siendo una chavala.

Aunque ya sabía que podía quedar embarazada desde la 1ra vez, no contaba con que me iba a pasar eso. La verdad solo viviendo esa experiencia me di cuenta de la gravedad de la situación en la que estaba y la importancia del proceso que ya había tenido inicio en mi organismo.

 Cuando se trata de la vida social y la interacción con mis mejores amigas del colegio fue otro problema. A los padres de familia de las chavalas y chavalos que estudiaban conmigo simplemente no les gustaba que yo estuviera cerca de sus hijas, me tachaban de mal ejemplo y temían que les fuese a pasar lo mismo que a mi. En cuanto la mayoría se enteró de mi embarazo decidieron simplemente alejarse, terminé cambiándome de colegio al final de año porque me daba pena. Todavía me sigo preguntando…

Bueno, ya conocen la dinámica de querer dejarlos sabiendo más, los invito a que me sigan acompañando en este recorrido de contarles mi verdad. Los veo la próxima semana.