Mi nuevo plan de vida

Una de las cosas más difíciles de asimilar al momento en que me enteré que estaba embarazada, fue que caí en cuenta de que no iba a criar a mi hija al lado de su padre.

Lidiar con un embarazo no planificado fue sumamente difícil. No solamente por la presión social que viví, por el hecho de haber sentido que decepcionaba a mis papás, por la indiferencia que sentí por parte de las que se llamaban mis «amigas» y demás compañeros de clases. Y además de todo por la violencia sufrida durante el embarazo por el padre de mi hija, que sin considerar mi condición de embarazada me agredía por influencia de su papá.

Mi mamá tuvo el valor de ayudarme a salir de esa situación de violencia. Estaba consciente que si ya había metido la pata con lo de mi embarazo sin planificar,  no era motivo suficiente dejar que pasara por eso y tomó la decisión de que me fuera a vivir de nuevo con ella.

Ha pasado mucho tiempo después de eso. En la universidad las cosas han sido completamente diferente, elegí estudiar Comunicación. Cuando me tocó elegir el tema de mi monografía decidí abordar el tema del embarazo adolescente.

Decidí tocar este tema porque mi profesor nos recomendó a todos que tocáramos un tema que nos apasione, pero dos días después de haber iniciado a trabajarla me di cuenta de esta campaña. Lo que me hizo darme cuenta que lo mejor era darle un nuevo rumbo a mi monografía y opté por abordar qué es lo que pasa con las chavalas que resultan embarazadas, luego de haber tenido sus bebés.

Con el paso de los años, luego de haberme convertido en mamá, fui reconociendo en mi la necesidad de informar a otras jóvenes. De esta forma ellas quizá podrían prevenir lo que me pasó a mi, también espero que mi historia llegue a los padres de familia, que sepan que la mejor opción es apoyar en el proceso a sus hijas.

Considero que lo que me hubiera cambiado por completo el panorama cuando estaba más chavala, hubiera sido tener a alguien que me dijera: «Aaah querés coger con alguien, entonces ¡cuidate!.» «No sabés cuáles son las opciones para cuidarte, las opciones que vos tenés son X, Y y Z».

Cuando estamos más chavalos necesitamos a alguien que nos guíe, lo ideal sería que nuestros padres hablaran sin pena sobre tener relaciones sexuales. Con el objetivo de que nosotros crezcamos con una visión más completa sobre ese tema, nos olvidemos de la vergüenza y tengamos la posibilidad de optar por métodos anticonceptivos adecuados a nuestra edad.

Eso también evitaría que veamos los consejos de chavalos y chavalas inexpertas de nuestra edad y que cuando decidamos iniciar a tener relaciones lo hagamos sabiendo que estamos dispuestos a asumir todas las consecuencias que esto acarrea. Incluido el hecho de la posibilidad latente de un embarazo no deseado, una Enfermedad de Transmisión Sexual o cualquier otra cosa.

Mi pareja actual ha sido un apoyo inmenso. No tienen idea de lo mucho que me ha enseñado y apoyado desde que lo conozco. Se ha convertido en un ejemplo de madurez y es el que me recuerda constantemente la importancia de planificar.

Fue directo cuando me dijo que teníamos que encontrar el método para planificar y evitar otro embarazo no deseado. Que ahora yo podía estar mayor y ser madre de familia, pero que él consideraba que yo no estaba lista para otro embarazo. ¿Y saben qué?, ¡Creo que tiene toda la razón!

Para elegir un método anticonceptivo tuve que ser honesta conmigo misma. Francamente yo empecé a planificar hace como 4 años, que es lo que tengo de estar con mi actual pareja, un poco tarde considerando la edad en que inicié a tener relaciones sexuales. Sabía que no iba a tomarme las pastillas puntualmente. Por eso elegí la opción de investigar más sobre el tema y elegí las inyecciones mensuales.

Si se están preguntando qué fin tuvo el papá de mi hija, les digo sinceramente que él sigue siendo un chavalo común y corriente. Se llena la boca de ser buen papá y de tener una hija que quiere y que cuida. Sin embargo mi hija, mi familia y yo somos los principales testigos de que las cosas no son como él le hace creer a los demás. Me he dado cuenta por amigos en común que usa esa apariencia de buen padre para ligar con otras chavalas y nada podría estar más alejado de la realidad.

No tienen idea de cuanto me incomodaba al inicio.

Pero luego entendí que no debía molestarme y prestarle más atención a un ser que no valía la pena.

He encontrado el valor de hablarle sobre mi historia pensando en mi hija y en mi mamá. Quizá ella no es la madre más cariñosa del mundo como yo considero que soy con mi hija. Pero el hecho de no haberme dado la espalda, de haberme apoyado en todo para que yo continúe con mi carrera universitaria. Es la forma que ella encontró de expresarme todo el amor que me tiene. Todo lo que tengo y todo lo que soy ha sido por ella.

Aunque considero que el embarazo afectó mis metas a corto, mediano y largo plazo, también puedo decirles que todo lo que me ha pasado me ayudó a cambiar por completo mis perspectivas y a madurar un montón.

Mi mensaje es que si te pasa algo similar a mi, recordá que no vas a ser la primera ni la última. Que lo realmente importante es que encontrés la fuerza y el valor para salir adelante a pesar de que las cosas realmente parezcan estar patas arriba y sobre todo infórmense, no tengan pena de preguntar a otras personas. Pero sobretodo sepan a quién preguntarle. Es sumamente fácil informarse sobre este tema y prevenir situaciones penosas ante un embarazo de alto riesgo por darse a temprana edad.

Espero mi historia les sirva para ayudar a construir una mejor realidad, con más información sobre el tema, y la seguridad de que lo mejor es hablar sin vergüenza.

Mariela.